sábado, junio 07, 2014

CUOTA DE RESPONSABILIDAD


     La actualidad se desboca espoleada por acontecimientos inusitados, atropellando en su galope a periodistas con y sin titulación, a tertulianos oficiales y oficiosos, a blogueros de todo signo e incluso a twitteros 4G. Aún no recuperados de los efectos causados por los resultados del 25-M, se ven abducidos por la estratégica maniobra abdicatoria de su majestad y la consiguiente proclamación express como monarca del coronable D. Felipe el próximo 19 de junio. Los ciudadanos, con los pelos revueltos por esta desacostumbrada hiperactividad, corremos el riesgo de sufrir un esporádico episodio de déficit de atención justo cuando más concentrados y analíticos debemos permanecer ante los sucesos que se están desarrollando.

      Así que, con la libertad del que no está obligado a seguir tan trepidante ritmo- no me debo a una audiencia ni aspiro a convertirme en ideólogo- he decidido saltar de este descontrolado caballo y hacer un trecho a pie, observando el paisaje español desde una cierta distancia temporal que me permita apreciarlo en su conjunto. En mi paseo, me entretengo recogiendo y analizando los restos que la caravana informativa deja tras de sí aún sin masticar y cubiertos del polvo que levanta su frenético avance. Desempolvo uno de esos restos y lo encuentro casi intacto. Amargo debe resultar hincarle el diente para que muy pocos se hayan atrevido, pero paladar alicatado no distingue dulce de salado.

      Mientras que de la estimulante eclosión de PODEMOS se ha realizado una exhaustiva autopsia con más o menos escrúpulos- en su mayor parte sin ellos- a mí me llaman la atención “los Otros”, los ciudadanos que siguen confiando su voto a los Partidos de la Casta.



    Que de la deprimente y deprimida coyuntura social y económica actual del país surja una nueva e inmaculada formación política ofreciendo soluciones tangibles al descontento del ciudadano y que este, urna mediante, decida darle una representatividad significativa en el Parlamento Europeo, ¿qué tiene de estrambótico e inesperado? Indeseable para la Casta, de acuerdo, pero ¿sorprendente? Lo realmente sorprendente, desde mi humilde punto de vista, es que, a estas alturas, aún haya más de 10 millones de ciudadanos que con su voto perpetúen en el poder a los Partidos de la Casta, los mismos que, sin rubor alguno, están despojando a la ciudadanía de todos su derechos, de todos sus recursos mientras sus voraces miembros consolidan y blindan sus privilegios con total desfachatez, a la vista de todos y con la más absoluta impunidad.

   Más de 10 millones de ciudadanos que ya no pueden argumentar que les engañaron, que incumplieron sus promesas electorales en cuanto llegaron al poder, que no hay alternativas o que todos son iguales. La realidad es abrumadora. Hay que entrar en un estado de trance profundo para escapar de ella. Los hechos están ahí. Nos damos de bruces todos los días con casos de corrupción, de saqueo de las arcas públicas por parte de miembros de la Casta Española mientras el resto les brinda su protección, su defensa o, los menos partidarios, miran hacia otro lado esperando que llegue su momento. Bárcenas, Blasco, Urdangarín, Ferrán, Guerrero, Lanzas, son solo la punta del iceberg. Cada día asoma un nuevo trozo de hielo. El Saqueo de Marbella, por desgracia, no es ciencia- ficción. Con una impunidad consolidada gracias a la connivencia de la Casta Judicial que con los mimbres de una Constitución interpretada a su antojo y de las Leyes que de ello han dimanado, han construido un búnker en el que todos los miembros de la Casta, provengan del grupo que provengan, tienen reserva de plaza. La presunción de inocencia y el indulto han perdido la color por el uso irregular y el abuso. Mientras, a los ciudadanos se les recortan prestaciones, salarios, derechos y dignidad. Al trabajador se le retrotrae a la época de la escalvitud. Al dependiente se le escatiman recursos necesarios para su digna supervivencia. A los jóvenes se les convierte en inmigrantes por necesidad y a las familias se las desahucia sin miramiento. El empobrecimiento de la población es tan alarmante que la Defensora del Pueblo recomienda convertir los colegios públicos en comedores sociales durante el periodo estival para que los niños puedan tomar, al menos, una comida caliente al día. Pero la voracidad de la Casta se retroalimenta constantemente y busca nuevos filones que explotar. Y los encuentra en los Servicios Básicos a la ciudadanía, aquellos que en una sociedad desarrollada son imprescindibles para la subsistencia del invividuo como ser social: la Sanidad, la Educación, los Recursos Energéticos, la Alimentación… y arremete contra ellos intentando privatizarlos, expropiarlos a la ciudadanía a la que pertenecen por derecho. Todo esto está pasando, es real, no forma parte de ningún programa político. Y sin embargo, mas de 10 millones de ciudadanos han decidido con sus votos que esta situación se mantenga.

    La libertad de voto es indiscutible y muy personales y respetables las razones- con alguna excepción- que motivan la elección de un partido sobre el resto. Pero debemos empezar a tomar seria conciencia de que con cada decisión que tomamos, debemos asumir la cuota de responsabilidad inherente a sus consecuencias.

     Cuando se juzga un caso de corrupción política, por ejemplo, la responsabilidad penal recae sobre el autor material del delito, pero existen otras cuotas de responsabilidad que no están contempladas en nuestro ordenamiento jurídico. Corresponde una cuota de responsabilidad al Gobierno por no facilitar los medios necesarios para agilizar los procesos judiciales y garantizar la imparcialidad de los mismos, la proporcionalidad y estricto cumplimiento de la condena y asegurar el efecto intimidatorio que ello supondría. Corresponde una cuota de responsabilidad a los máximos dirigentes de esa formación por no establecer los mecanismos de transparencia y control suficientes para evitarlo de forma contundente. Corresponde una cuota de responsabilidad a los compañeros del corrupto por no denunciarlo, por no obligar a su expulsión del grupo y condenar el hecho. Corresponde una cuota de responsabilidad a los opositores o a aquellos que, pudiendo hacerlo, miran hacia otro lado y no ponen a trabajar sus servicios jurídicos de inmediato. Corresponde una cuota de responsabilidad a los medios de comunicación afines al corrupto por no dar a la información el rigor y veracidad necesarios y sazonarla con una frivolidad exculpatoria que raya lo indecente. Corresponde una cuota de responsabilidad a los afiliados por sufragar con su dinero a formaciones en la que la corrupción es moneda corriente. Y corresponde su propia cuota de responsabilidad a simpatizantes y votantes porque son la base sobre la que se sostiene este sistema, caldo de cultivo propicio para que broten corruptos como si de champiñones se tratara. Si ellos fueran sensibles e intolerantes con la corrupción, todo el sistema se vendría abajo como un castillo de naipes.

     Este reparto de cuotas es perfectamente trasladable a todas y cada una de las actuaciones y reformas llevadas a cabo hasta la fecha con el único resultado de acentuar las desigualdades sociales y las injusticias y blindar el enriquecimiento y los privilegios de quienes las emprenden: el exterminio de la ley de Dependencia, la Reforma Laboral, las Preferentes, las Claúsulas Suelo, el copago sanitario y farmaceútico, el copago por el derecho a la Justicia, la elevación de la edad de jubilación, los recortes de los subsidios, la merma de las becas de estudio, etc…

     El argumento de “No todos los políticos son iguales” no es más que una proclama exculpatoria para intentar eludir la cuota de responsabilidad que todo político tiene en lo que está sucediendo en este país, bien por acción, bien por omisión. La España del siglo XXI mantiene la división dual que siempre la ha caracterizado solo que ahora las divergencias no son motivos ideológicos o religiosos. Cada vez es más palpable la frontera que separa una España de la otra: la España de la Casta y la España de la Ciudadanía. Y el político es libre de elegir a cuál de las dos Españas quiere pertenecer.



Y ya va siendo hora de que seamos conscientes y asumamos la cuota de responsabilidad que nos corresponda a cada uno. Yo asumiré la mía por no haber escrito este post hace unos años.

La Casta Desencadenada

La Casta Desencadenada




  Casta: En la India, grupo social de una unidad étnica mayor que se diferencia por su rango, que impone la endogamia y donde la pertenencia es un derecho de nacimiento.

      En otras sociedades, grupo que forma una clase especial y tiende a permanecer separado de los demás por su raza, religión, etc…

Casta Española: Conjunto de grupos sociales, políticos, económicos o religiosos cuyos miembros, debiendo su pertenencia a la libre designación de los ciudadanos y una vez alcanzados los privilegios inherentes a la misma, pretenden imponer el modelo hindú con el único objetivo de consolidar y perpetuar los privilegios alcanzados, a expensas del sacrificio del resto de la ciudadanía.


       Esquematiza Bucay en su libro “De la Autoestima al Egoísmo” como, ante una situación X o estímulo, en el individuo se genera una emoción que desencadena, a su vez, la necesidad de elaborar una respuesta vinculada a esa emoción específica, y es esa emoción la que promueve y moviliza las energías necesarias que se traducirán después en una determinada respuesta. Si la necesidad de respuesta se transforma en decisión, la energía acumulada cristaliza en las ganas de hacerlo o excitación, a fin de que la emoción, en su cauce natural, desemboque en acción.
Cuando el individuo no tiene claro cómo actuar, porque ignora cuál es la respuesta más adecuada- o los convencionalismos sociales le reprimen la única que por instinto entiende, esto lo digo yo, no Bucay, dios le libre- esa necesidad de respuesta termina en la duda, la inquietud aumenta y se llega a una verdadera situación de indecisión. Toda esa movilización de energía que conformaría la excitación en otro caso, se convierte en ansiedad. Si está situación de indecisión y ansiedad se mantiene, la primera se transforma en parálisis y la segunda en angustia. El individuo se queda petrificado ante la situación. No solo no sabe qué hacer, sino que, aunque se le dijera cómo actuar, no sabría cómo hacerlo. La suma de ambas sensaciones reciclándose de forma enfermiza conduce irremediablemente al miedo.

Usurpo las palabras y sapiencia de Bucay para empatizar- duro objetivo me he propuesto, pardiez- con los individuos que conforman la Casta Española y sus esbirros del Servicio de Propaganda Oficial y tratar de entender el estado de pánico en el que se encuentran inmersos, como boquerones en salmuera, tras las elecciones al Parlamento Europeo del pasado 25-M. Acojonados están, oyes, como hormigas a las que taponas el agujero.

Siguiendo el esquema expuesto por Bucay, para la Casta, la situación X sería la inesperada tromba de votos obtenidos por el conglomerado ciudadano PODEMOS- me niego a llamarlo partido político por las peyorativas connotaciones que dicho término ha adquirido durante todo esta travesía democrática gracias a la nefasta labor de sus representantes-: 1.245948 votos de ciudadanos que, en pleno uso de sus facultades o al menos tanto como los ciudadanos que han votado por otras opciones, y siguiendo las mismas reglas del juego democrático que la Casta Española ha devorado, triturado y regurgitado e impuesto como dogma de fe al resto de la ciudadanía, lo han convertido en la cuarta fuerza política de estos comicios, con el consiguiente varapalo para los partidos de la Casta a los que han cercenado en la misma cifra de votos con su hazaña. Como la energía, los votos ni se crean ni se destruyen, solo se transforman.

Con la capacidad de asombro anquilosada por la acomodaticia perpetuidad en la que se desenvuelve, la irrupción de PODEMOS ha originado en la Casta Española una emoción- más diría conmoción pero adulteraría el esquema- desencadenando la consiguiente e inmediata necesidad de respuesta y generando una ingente movilización de energía que se ha transformado en ganas de hacer algo y, por tanto, en inconmensurable excitación… Pero, ¿hacer qué?... Y en este punto difiero de Bucay y de ahí mi comentario al inicio. No es que la Casta no sepa qué hacer; es que ha sido cogida a traición y no puede reaccionar como le gustaría: una ilegalización por aquí, un recurso de inconstitucionalidad por allá y problema resuelto- Gallardón, no estamos a lo que tenemos que estar. O una reforma constitucional expréss consensuada por todos los partidos políticos castenses- no sería la primera- para evitar que los tíos con coletas y demás perro- flautas puedan presentarse a próximas elecciones- Toma nota, Alberto-. Pero PODEMOS ha concurrido respetando las mismas leyes con las que ellos han cimentado sus privilegios y victorias. Pena de siglo XXI, piensa la Casta, con lo bien que nos vendrían ahora las galeras- Inclúyelas en tu reforma, Gallardón.

En ese desasosiego, entra la Casta en la fase de indecisión; la emoción, castrada en su natural camino hacia la acción se transforma en inquietud y la excitación en ansiedad. Ya es tarde para borrar este conglomerado ciudadano del nuevo panorama político que se presenta- Alberto, la próxima no te la perdono-. La Casta Española ha sido humillada en su propio terreno de juego y con sus mismas reglas por aquel movimiento ciudadano al que maliciosamente invitaron a constituirse como fuerza política- ¿No serías tú, Albertito?- con la seguridad absoluta y despreocupada de alentar una proeza quimérica, casi imposible, y en cuyo intento, el movimiento quedaría desintegrado y reducido a una mera anécdota de tres caracteres. Y al igual que Heracles culminó sus doce trabajos con éxito para desesperación y escarnio de Euristeo que esperaba que la palmase en cada uno de ellos, aquel movimiento ciudadano no sólo se ha transformado en un bello conglomerado político sino que, para desesperación y escarnio de la Casta, les ha arrebatado nada menos que 1.245.948 votos.

¿Y si esto mismo ocurre en las Municipales, en las Autonómicas o, Dios no lo quiera, en las Legislativas?¿Qué vamos a hacer? Petrificados en sus poltronas, los miembros de la Casta son carcomidos por la angustia y el temor de perder sus, hasta ahora, intocables privilegios estatutarios y pecuniarios que tanto esfuerzo, desvergüenza y renuncia moral les ha costado consolidar. Solo desde esa angustia realimentada, desde ese miedo, se puede comprender la estrategia del insulto, del chascarrillo, de la mofa gratuita, de la invocación del miedo y la sangre como único recurso reactivo de la Casta Española Desencadenada y de sus Servicios de Propaganda Oficial contra esa nueva formación política ciudadana y constitucional- mal que les pese- llamada PODEMOS. Solo entendiendo ese temor es posible comprender como el Consejero de Unión Fenosa, Felipe González, puede alardear de pertenecer a la Casta sin sonrojarse ni pestañear.
En cuanto a mí, un evento político tan refrescante como la erupción de PODEMOS en esta larguísima travesía por el desierto ideológico que estamos atravesando desde hace años en este país ha sido el estimulante necesario para reactivar este blog que la desidia y la desesperación me hicieron abandonar hace algún tiempo. Mal que les pese a amigos y enemigos.



     Solo les pido que antes de dejarse arrastrar por los cantos de las sirenas de los mares castenses (adj. de la Casta) en los que habrán de navegar, se diluyan en el aire como las pompas de jabón. Con la ilusión no se juega.