La
actualidad se desboca espoleada por acontecimientos inusitados,
atropellando en su galope a periodistas con y sin titulación, a
tertulianos oficiales y oficiosos, a blogueros de todo signo e
incluso a twitteros 4G. Aún no recuperados de los efectos causados
por los resultados del 25-M, se ven abducidos por la estratégica
maniobra abdicatoria de su majestad y la consiguiente proclamación
express como monarca del coronable D. Felipe el próximo 19 de junio. Los
ciudadanos, con los pelos revueltos por esta desacostumbrada
hiperactividad, corremos el riesgo de sufrir un esporádico episodio
de déficit de atención justo cuando más concentrados y analíticos
debemos permanecer ante los sucesos que se están desarrollando.
Así que,
con la libertad del que no está obligado a seguir tan trepidante
ritmo- no me debo a una audiencia ni aspiro a convertirme en
ideólogo- he decidido saltar de este descontrolado caballo y hacer
un trecho a pie, observando el paisaje español desde una cierta
distancia temporal que me permita apreciarlo en su conjunto. En mi
paseo, me entretengo recogiendo y analizando los restos que la
caravana informativa deja tras de sí aún sin masticar y cubiertos
del polvo que levanta su frenético avance. Desempolvo
uno de esos restos y lo encuentro casi intacto. Amargo debe resultar
hincarle el diente para que muy pocos se hayan atrevido, pero paladar
alicatado no distingue dulce de salado.
Mientras
que de la estimulante eclosión de PODEMOS se ha realizado una
exhaustiva autopsia con más o menos escrúpulos- en su mayor parte
sin ellos- a mí me llaman la atención “los Otros”, los
ciudadanos que siguen confiando su voto a los Partidos de la Casta.
Que de la
deprimente y deprimida coyuntura social y económica actual del país
surja una nueva e inmaculada formación política ofreciendo
soluciones tangibles al descontento del ciudadano y que este, urna
mediante, decida darle una representatividad significativa en el
Parlamento Europeo, ¿qué tiene de estrambótico e inesperado?
Indeseable para la Casta, de acuerdo, pero ¿sorprendente? Lo
realmente sorprendente, desde mi humilde punto de vista, es que, a
estas alturas, aún haya más de 10 millones de ciudadanos que con su
voto perpetúen en el poder a los Partidos de la Casta, los mismos
que, sin rubor alguno, están despojando a la ciudadanía de todos su
derechos, de todos sus recursos mientras sus voraces miembros
consolidan y blindan sus privilegios con total desfachatez, a la
vista de todos y con la más absoluta impunidad.
Más de 10 millones
de ciudadanos que ya no pueden argumentar que les engañaron, que
incumplieron sus promesas electorales en cuanto llegaron al poder,
que no hay alternativas o que todos son iguales. La realidad es
abrumadora. Hay que entrar en un estado de trance profundo para
escapar de ella. Los hechos están ahí. Nos damos de bruces todos
los días con casos de corrupción, de saqueo de las arcas públicas
por parte de miembros de la Casta Española mientras el resto les
brinda su protección, su defensa o, los menos partidarios, miran
hacia otro lado esperando que llegue su momento. Bárcenas, Blasco,
Urdangarín, Ferrán, Guerrero, Lanzas, son solo la punta del
iceberg. Cada día asoma un nuevo trozo de hielo. El Saqueo de
Marbella, por desgracia, no es ciencia- ficción. Con una impunidad
consolidada gracias a la connivencia de la Casta Judicial que con los
mimbres de una Constitución interpretada a su antojo y de las Leyes
que de ello han dimanado, han construido un búnker en el que todos
los miembros de la Casta, provengan del grupo que provengan, tienen
reserva de plaza. La presunción de inocencia y el indulto han
perdido la color por el uso irregular y el abuso. Mientras, a los
ciudadanos se les recortan prestaciones, salarios, derechos y
dignidad. Al trabajador se le retrotrae a la época de la escalvitud.
Al dependiente se le escatiman recursos necesarios para su digna
supervivencia. A los jóvenes se les convierte en inmigrantes por
necesidad y a las familias se las desahucia sin miramiento. El
empobrecimiento de la población es tan alarmante que la Defensora
del Pueblo recomienda convertir los colegios públicos en comedores
sociales durante el periodo estival para que los niños puedan tomar,
al menos, una comida caliente al día. Pero la voracidad de la Casta
se retroalimenta constantemente y busca nuevos filones que explotar.
Y los encuentra en los Servicios Básicos a la ciudadanía, aquellos
que en una sociedad desarrollada son imprescindibles para la
subsistencia del invividuo como ser social: la Sanidad, la
Educación, los Recursos Energéticos, la Alimentación… y arremete
contra ellos intentando privatizarlos, expropiarlos a la ciudadanía
a la que pertenecen por derecho. Todo esto está pasando, es real, no
forma parte de ningún programa político. Y sin embargo, mas de 10
millones de ciudadanos han decidido con sus votos que esta situación
se mantenga.
La libertad
de voto es indiscutible y muy personales y respetables las razones- con alguna excepción- que motivan la elección de un partido sobre el resto. Pero debemos empezar a tomar seria conciencia de que con cada decisión
que tomamos, debemos asumir la cuota de
responsabilidad inherente a sus
consecuencias.
Cuando se
juzga un caso de corrupción política, por ejemplo, la
responsabilidad penal recae sobre el autor material del delito, pero
existen otras cuotas de responsabilidad que no están contempladas en
nuestro ordenamiento jurídico. Corresponde una cuota de
responsabilidad al Gobierno
por no facilitar los medios necesarios para agilizar los procesos
judiciales y garantizar la imparcialidad de los mismos, la
proporcionalidad y estricto cumplimiento de la condena y asegurar el
efecto intimidatorio que ello supondría. Corresponde una cuota de
responsabilidad a los máximos dirigentes
de esa formación por no establecer los mecanismos de transparencia y
control suficientes para evitarlo de forma contundente. Corresponde
una cuota de responsabilidad a los compañeros
del corrupto por no denunciarlo, por no
obligar a su expulsión del grupo y condenar el hecho. Corresponde
una cuota de responsabilidad a los opositores
o a aquellos que, pudiendo hacerlo, miran hacia otro lado y no ponen
a trabajar sus servicios jurídicos de inmediato. Corresponde una
cuota de responsabilidad a los medios de
comunicación afines al corrupto por no dar a
la información el rigor y veracidad necesarios y sazonarla con una
frivolidad exculpatoria que raya lo indecente. Corresponde una cuota
de responsabilidad a los afiliados por
sufragar con su dinero a formaciones en la que la corrupción es
moneda corriente. Y corresponde su propia cuota de responsabilidad a
simpatizantes y votantes porque son la base
sobre la que se sostiene este sistema, caldo de cultivo propicio para
que broten corruptos como si de champiñones se tratara. Si ellos
fueran sensibles e intolerantes con la corrupción, todo el sistema
se vendría abajo como un castillo de naipes.
Este
reparto de cuotas es perfectamente trasladable a todas y cada una de
las actuaciones y reformas llevadas a cabo hasta la fecha con el
único resultado de acentuar las desigualdades sociales y las
injusticias y blindar el enriquecimiento y los privilegios de quienes
las emprenden: el exterminio de la ley de Dependencia, la Reforma
Laboral, las Preferentes, las Claúsulas Suelo, el copago sanitario y
farmaceútico, el copago por el derecho a la Justicia, la elevación
de la edad de jubilación, los recortes de los subsidios, la merma de
las becas de estudio, etc…
El
argumento de “No todos los políticos son iguales” no es más que
una proclama exculpatoria para intentar eludir la
cuota de responsabilidad que todo político tiene en lo que está
sucediendo en este país, bien por acción,
bien por omisión. La España del siglo XXI mantiene la división
dual que siempre la ha caracterizado solo que ahora las divergencias no son motivos ideológicos o religiosos. Cada vez es más palpable la frontera que
separa una España de la otra: la España de
la Casta y la España de la Ciudadanía. Y el
político es libre de elegir a cuál de las dos Españas quiere
pertenecer.
Y
ya va siendo hora de que seamos conscientes y asumamos la cuota de responsabilidad que nos
corresponda a cada uno. Yo asumiré la mía por no haber escrito este
post hace unos años.


