domingo, julio 31, 2016

El SR. ECHENIQUE Y EL DISCURSO DEL REY




        "Sobre mi asistente: los datos y algunos apuntes" o Lo que me cuenta el propio sr. Echenique
                                                                                      (Clickea arriba. Es el enlace a su comunicado)

      ¡Upps, otra vez con incontinencia reflexiva! Entre la pandemia de muñecajos japoneses para encefaloplanos y el asistente doméstico del sr. Echenique, me tienen el Facebook hecho unos zorros. Valgan mis arcadas para los primeros mientras se arremolinan las reflexiones sobre el segundo.

         Entre quemarlo en la hoguera como pretenden los medios de la moderna Inquisición mediática y beatificarlo como nuevo adalid de la economía sumergida en pro de la visibilización de los derechos de los Dependientes- en mayúsculas dado el respeto que profeso hacia todos ellos- cabe la filmografía completa del Señor de los Anillos, incluida su precuela, el Hobbit, máxime cuando la información sobre este asunto es tan imprecisa como para pronunciarse al respecto.

      Y de ahí mi incontinencia. Que en un ejercicio de supuesta ejemplaridad, el propio sr. Echenique publique un comunicado haciendo gala de una transparencia suficientemente turbia y aclarando los términos con una estudiada opacidad, a mí me da que pensar, condicionamiento Pavlov en estado puro, y me ahogo en un mar de dudas sin manguitos para la ocasión.

     Titula Echenique su comunicado “Sobre mi asistente: los datos y algunos apuntes” aunque hubiera sido más preciso haberlo bautizado como “Sobre mi asistente: algunos datos y otros apuntes” ya que eso es lo que más me llama la atención: la innecesaria precisión milimétrica de algunos datos mientras omite otros de igual relevancia y que son los que suscitan más suspicacia, despertando al repelente Preguntón que parasita en mi interior.

     Me cuenta D. Pablo que “ Mi salario: 2246€ netos en catorce pagas como diputado autonómico (el exceso de este salario, incluyendo dietas, es donado a Podemos). En el Parlamento Europeo, ingresaba lo mismo.” Es decir, me rinde cuentas de cuál es su salario neto hasta el último euro y el número de pagas en las que se distribuye pero me oculta cuál es la cuantía de ese exceso de salario que dona al partido, cifra que intuyo nada desdeñable y que guardaría relación directa con lo reivindicado posteriormente. “¿Por qué?” “Espera un momento, agonía.”- le espeto al Preguntón- “Vamos a seguir leyendo, que igual luego lo aclara.”

     Sigo leyendo, intentando abstraerme de la mirada maquiavélica del Preguntón y me doy de bruces con otra turbia transparencia: “Este salario + la cantidad en el siguiente punto+ una modesta pensión de mi madre, son los únicos ingresos en mi hogar de tres personas.” Intento hacer el cómputo global de lo que ingresa en su hogar y no me salen las cuentas. Sumo las cantidades numéricas y al total le añado “modesta”, pero no sé si me llevo una o dos: 2246€ + 337€ por la ley de dependencia como cantidad del siguiente punto= 2583€. Vamos bien. Ahora, 2583€+ modesta cantidad = 2583 + modesta e insuficiente información. El Preguntón se revuelve: “¿Qué valor tiene “modesta”?” “Ni idea. Es un adjetivo lo suficientemente variable como para no servir de variable aritmética." “Entonces, ¿cuánto ingresa la familia al mes en total?” “No lo sé.” “¿Y quién lo sabe?”- incide tercamente el parásito. “Supongo que los tres miembros de la familia.” Tras una pausa reflexiva, el Preguntón ataca de nuevo: “¿Y qué necesidad tiene de detallar tanto para no aclarar nada?” “ Intuyo que parecer que lo hace.”- le respondo al tum-tum.

     “¡Mira! Esto sí es un dato.” Le señalo con el índice unas líneas posteriores que el Preguntón escruta con avidez: “...estimo el coste de la asistencia que necesito para llevar a cabo las tareas de la vida cotidiana... en unos 2000€ al mes. Nuestro sistema obliga, por tanto, a que yo y cientos de miles de dependientes como yo, tengan que ser obligatoriamente asistidos por sus familiares, sin derechos y esencialmente gratis. Lo único que puede evitar...” “¿Cuando dice “como yo”, se refiere a otros Dependientes que entregan el exceso de salario a su partido?”- interrumpe impertinente el Preguntón- “¿Qué partido puede obligar a un Dependiente que necesita 2000€ al mes para su vida cotidiana a subsistir con tan solo 583€ ? Porque él ganarlo, lo gana. Si su propio partido no considera sus necesidades especiales, ¿cómo va a hacerlo el sistema? ¿Y dice que hay miles como él? Además, con conceptos como exceso de salario, dietas y modesta pensión podemos hacer muchas frases subordinadas pero cálculos poquitos, así que es imposible calcular si gana suficiente para cubrir sus necesidades especiales. ¿Cómo puede entregar el exceso de salario al partido y luego reclamar al sistema por la precariedad de su subsistencia? Al fin y al cabo, ¿no es el mismo sistema el que le paga el salario desde que fue elegido eurodiputado?” “¡Deja ya de bombardearme con tantas preguntas insidiosas!¡Eres un tocacojones, Preguntón! ¿Cómo voy a responderte si no me dejas pensar ni un instante?” “ Sí, claro, como si tú fueras capaz de descifrar las “modestas” respuestas.” Tocado y casi hundido. El desdén del Preguntón hace mella en mi ánimo pero continúo leyendo con la esperanza de que, en algún recóndito rincón de su comunicado, el sr. Echenique me ilumine en el sendero de la verdad,...o en el de la coherencia al menos.

     ¡Qué desengaño! A partir de aquí, lo que me cuenta D. Pablo es un relato tan solo contrastable por el propio asistente, cargado de imprecisiones y falto de detalles, en el que queda patente su buenismo y su desconocimiento absoluto de las irregularidades que pudiera estar cometiendo respecto... “ Toma, igualito que la Infanta.”- apuntilla mi odioso parásito. “ Destilas mala baba por todos tus poros, Preguntón.” “ Vivo en régimen de simbiosis así que a ver si aciertas de dónde la extraigo”. “ No puedes hacer equiparaciones tan gratuitas y ofensivas. Faltan datos. Habría que conocer cuántas horas dedicaba el asistente a atender a D. Pablo...” “ Menos de 30 al mes, eso sí lo matiza.” “ No dice eso.”- le restriego triunfal al Preguntón.- "Dice: “Nunca más de 30 horas al mes.” “¿Y no es lo mismo?”- esgrime con sorna. “Te pueden acusar de tergiversar las cosas y sacarlas de contexto.” Ante mi aplastante razonamiento, el parásito enmudece. Me anoto esta pequeña victoria en el trocito de ego que me resta y continúo mi exposición: “Además, desconocemos exactamente el acuerdo laboral que se establece cuando el asistente decide dejar de abonar las cuotas de autónomo...” “ Si no paga las cuotas de autónomo, deja de ser autónomo, ¿no?” "Creo que sí, Preguntón.” “Y si ya no es autónomo, ¿a que otro régimen puede acogerse si de verdad existe intención de mantener una relación laboral, digamos “legal” por llamarla de alguna manera?” Adivino la trampa que el parásito está pergeñando a mis pies y le escupo atropelladamente toda la información que reservaba en la recamara: “ Aún así, considerando como única alternativa la cotización obligatoria al régimen de la Seguridad Social y que la obligación de satisfacer dichas cotizaciones corresponden al empleador (21,35%) y al empleado (4,25%), a partir de 2013, un empleado que realice menos de 60 horas al mes por empleador y siempre previo acuerdo con este, podrá hacerse responsable de cotizar y, por tanto, ingresar la aportación propia y la correspondiente al empleador o empleadores con los que mantenga tal acuerdo.”- trago saliva y prosigo el fusilamiento- “No obstante, de cara a la Seguridad Social, el empleador o empleadores serán subsidiariamente responsables salvo que acrediten que el incumplimiento es debido al empleado por poder justificar que han entregado sus aportaciones y cuotas correspondientes a este.” ¡Buff! Me quedo como niño de E.G.B. tras recitar de memoria la red fluvial peninsular con afluentes secundarios incluidos. Preguntón ni parpadea: “ ¡Joder!¿Ahora que somos?¿Asesores laborales?” “No, no tenía ni idea. Es la información que he podido recopilar en Internet sobre el asunto.” “¿Habrás dedicado toda la noche a investigar?”- deja caer Preguntón como si nada. “No creas. Ha sido cuestión de minutos.” “¿Y es información reservada para expertos en la materia?”. “En absoluto. Cualquiera puede acceder a ella.” Tarde me doy cuenta de mi error. “¿D. Pablo también podía haber accedido a ella?”- remata Preguntón con deleite. “Supongo que sí.” Agacho la cabeza y entorno los ojos esperando la puntilla. “Entonces, ¿por qué no lo hizo? ¿por qué tardó tanto?” “ No se le darán bien las nuevas tecnologías”- murmullo antes de admitir mi derrota. Punto y partida para el parásito.

     Con el Preguntón adormecido en periodo refractario tras el climax de su victoria, reanudo la lectura del comunicado y me encuentro con “algunos apuntes respecto de lo leído, visto y escuchado estos días en la esfera pública:...” He de reconocer que el encabezamiento le viene que ni pintado. Sí que apunta el sr. Echenique; apunta y dispara a partir de aquí. Dispara balones fuera a partir de aquí. Dispara fuegos de artificio a partir de aquí. Pero datos, lo que el denomina “compilación de datos”, ya están todos expuestos.

     Y claro, quizá bajo las influencias del Preguntón- al fin y al cabo convivimos en régimen simbiótico- entro en estado de alerta. Apunta d. Pablo:

“... creo que es mi obligación dar todas las explicaciones pertinentes y así lo he hecho desde el día cero (a diferencia de lo que suelen hacer los representantes de la vieja política)".¿Estas son todas las pertinentes? ¿El resto se lo guarda por impertinente como yo al Preguntón?¿No es acaso eso mismo lo que llevan haciendo los representantes de la vieja política?.

“La nueva política es también saber decir “me equivoqué” y tampoco tengo ningún problema con eso.” Pero, sr. Echenique, eso guarda reminiscencias monárquicas que resultaron novedosas en ese ámbito no hace mucho. En el suyo, en el de la nueva política, hay que ir un paso más allá para que podamos hablar de renovación. Un paso más allá en dirección a la salida.

“Por último, tengo que decir que hay algo muy positivo que sale de todo esto: La oportunidad que nos brinda el tema de hablar de la dependencia y denunciar la injusta y dolorosa situación a la que una clase política al servicio de los privilegiados ha condenado a millones de dependientes y sus familias en nuestro país.” ¡Toma ya!¿Pero no estábamos hablando de haber mantenido una relación laboral irregular? Para denunciar esa injusta y dolora situación es bueno cualquier foro y cualquier lugar y debe ser expuesto en cualquier momento. No existe colectivo cuyas reivindicaciones sean más justas y urgentes que el de los Dependientes, pero el tema nos brinda también la oportunidad de hablar de dónde están y quién impone los raseros para considerar inmoral algunas prácticas dependiendo de quién las realice; de si resulta o no insolidario escamotear a las maltrechas arcas de la Seguridad Social las cotizaciones obligatorias justificando la economía sumergida dependiendo de quién la fomente; de si las explicaciones a la ciudadanía son pertinentes o no, suficientes o no, dependiendo de quién se vea obligado a exponerlas; de si la corrupción popular es disculpable por extendida y cotidiana y es su esencia la que invade todas las instituciones del país, dependiendo lo defraudado de las oportunidades que ofrezca el entorno.

     También para cuestionar esas otras dependencias- estas con minúsculas para no confundir y que no merecen mi respeto- nos brinda el tema una oportunidad, sr. Echenique, pero observo que usted no lo ha considerado pertinente. Y eso que Jarabe de Palo les compuso un tema.

     Ojalá hubiera seguido el ejemplo del precursor de su nueva política. Me hubiera ahorrado tanta turbia transparencia y tanta opacidad clarificante. Tres frases solamente: “Lo siento mucho. Me he equivocado. No volverá a ocurrir”. El mejor discurso del rey. El mensaje es claro, conciso y mucho más creíble que su farragoso comunicado. Y al menos el Preguntón hubiera seguido dormitando en mi interior.







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