La
Casta Desencadenada
Casta: En
la India, grupo social de una unidad étnica mayor que se diferencia
por su rango, que impone la endogamia y donde la pertenencia es un
derecho de nacimiento.
En otras
sociedades, grupo que forma una clase especial y tiende a permanecer
separado de los demás por su raza, religión, etc…
Casta
Española: Conjunto de grupos sociales, políticos, económicos o
religiosos cuyos miembros, debiendo su pertenencia a la libre
designación de los ciudadanos y una vez alcanzados los privilegios
inherentes a la misma, pretenden imponer el modelo hindú con el
único objetivo de consolidar y perpetuar los privilegios alcanzados,
a expensas del sacrificio del resto de la
ciudadanía.
Esquematiza
Bucay en su libro “De la Autoestima al Egoísmo” como, ante una
situación X o estímulo, en el individuo se genera una emoción que
desencadena, a su vez, la necesidad de elaborar una respuesta
vinculada a esa emoción específica, y es esa emoción la que
promueve y moviliza las energías necesarias que se traducirán
después en una determinada respuesta. Si la necesidad de respuesta
se transforma en decisión, la energía acumulada cristaliza en las
ganas de hacerlo o excitación, a fin de que la emoción, en su cauce
natural, desemboque en acción.
Cuando
el individuo no tiene claro cómo actuar, porque ignora cuál es la
respuesta más adecuada- o los convencionalismos sociales le reprimen
la única que por instinto entiende, esto lo digo yo, no Bucay, dios
le libre- esa necesidad de respuesta termina en la duda, la
inquietud aumenta y se llega a una verdadera situación de
indecisión. Toda esa movilización de energía que conformaría la
excitación en otro caso, se convierte en ansiedad. Si está
situación de indecisión y ansiedad se mantiene, la primera se
transforma en parálisis y la segunda en angustia. El individuo se
queda petrificado ante la situación. No solo no sabe qué hacer,
sino que, aunque se le dijera cómo actuar, no sabría cómo hacerlo.
La suma de ambas sensaciones reciclándose de forma enfermiza conduce
irremediablemente al miedo.
Usurpo
las palabras y sapiencia de Bucay para empatizar- duro objetivo me he
propuesto, pardiez- con los individuos que conforman la Casta
Española y sus esbirros del Servicio de Propaganda Oficial y tratar
de entender el estado de pánico en el que se encuentran inmersos,
como boquerones en salmuera, tras las elecciones al Parlamento
Europeo del pasado 25-M. Acojonados están, oyes, como hormigas a las
que taponas el agujero.
Siguiendo
el esquema expuesto por Bucay, para la Casta, la situación X sería
la inesperada tromba de votos obtenidos por el conglomerado ciudadano
PODEMOS- me niego a llamarlo partido político por las peyorativas
connotaciones que dicho término ha adquirido durante todo esta
travesía democrática gracias a la nefasta labor de sus
representantes-: 1.245948 votos de ciudadanos que, en pleno uso de
sus facultades o al menos tanto como los ciudadanos que han votado
por otras opciones, y siguiendo las mismas reglas del juego
democrático que la Casta Española ha devorado, triturado y
regurgitado e impuesto como dogma de fe al resto de la ciudadanía,
lo han convertido en la cuarta fuerza política de estos comicios,
con el consiguiente varapalo para los partidos de la Casta a los que
han cercenado en la misma cifra de votos con su hazaña. Como la
energía, los votos ni se crean ni se destruyen, solo se transforman.
Con
la capacidad de asombro anquilosada por la acomodaticia perpetuidad
en la que se desenvuelve, la irrupción de PODEMOS ha originado en la
Casta Española una emoción- más diría conmoción pero adulteraría
el esquema- desencadenando la consiguiente e inmediata necesidad de
respuesta y generando una ingente movilización de energía que se ha
transformado en ganas de hacer algo y, por tanto, en inconmensurable
excitación… Pero, ¿hacer qué?... Y en este punto difiero de
Bucay y de ahí mi comentario al inicio. No es que la Casta no sepa
qué hacer; es que ha sido cogida a traición y no puede reaccionar
como le gustaría: una ilegalización por aquí, un recurso de
inconstitucionalidad por allá y problema resuelto- Gallardón, no
estamos a lo que tenemos que estar. O una reforma constitucional
expréss consensuada por todos los partidos políticos castenses- no
sería la primera- para evitar que los tíos con coletas y demás
perro- flautas puedan presentarse a próximas elecciones- Toma nota,
Alberto-. Pero PODEMOS ha concurrido respetando las mismas leyes con
las que ellos han cimentado sus privilegios y victorias. Pena de
siglo XXI, piensa la Casta, con lo bien que nos vendrían ahora las galeras- Inclúyelas en tu reforma, Gallardón.
En
ese desasosiego, entra la Casta en la fase de indecisión; la
emoción, castrada en su natural camino hacia la acción se
transforma en inquietud y la excitación en ansiedad. Ya es tarde
para borrar este conglomerado ciudadano del nuevo panorama político
que se presenta- Alberto, la próxima no te la perdono-. La Casta
Española ha sido humillada en su propio terreno de juego y con sus
mismas reglas por aquel movimiento ciudadano al que maliciosamente
invitaron a constituirse como fuerza política- ¿No serías tú,
Albertito?- con la seguridad absoluta y despreocupada de alentar una
proeza quimérica, casi imposible, y en cuyo intento, el movimiento
quedaría desintegrado y reducido a una mera anécdota de tres
caracteres. Y al igual que Heracles culminó sus doce trabajos con
éxito para desesperación y escarnio de Euristeo que esperaba que la palmase en cada uno de ellos, aquel movimiento
ciudadano no sólo se ha transformado en un bello conglomerado
político sino que, para desesperación y escarnio de la Casta, les
ha arrebatado nada menos que 1.245.948 votos.
¿Y
si esto mismo ocurre en las Municipales, en las Autonómicas o, Dios
no lo quiera, en las Legislativas?¿Qué vamos a hacer? Petrificados
en sus poltronas, los miembros de la Casta son carcomidos por la
angustia y el temor de perder sus, hasta ahora, intocables
privilegios estatutarios y pecuniarios que tanto esfuerzo,
desvergüenza y renuncia moral les ha costado consolidar. Solo desde
esa angustia realimentada, desde ese miedo, se puede comprender la
estrategia del insulto, del chascarrillo, de la mofa gratuita, de la
invocación del miedo y la sangre como único recurso reactivo de la
Casta Española Desencadenada y de sus Servicios de Propaganda
Oficial contra esa nueva formación política ciudadana y
constitucional- mal que les pese- llamada PODEMOS. Solo entendiendo ese temor es posible
comprender como el Consejero de Unión Fenosa, Felipe González,
puede alardear de pertenecer a la Casta sin sonrojarse ni pestañear.
En
cuanto a mí, un evento político tan refrescante como la erupción
de PODEMOS en esta larguísima travesía por el desierto ideológico
que estamos atravesando desde hace años en este país ha sido el
estimulante necesario para reactivar este blog que la desidia y la
desesperación me hicieron abandonar hace algún tiempo. Mal que les
pese a amigos y enemigos.
Solo les
pido que antes de dejarse arrastrar por los cantos de las sirenas de
los mares castenses (adj. de la Casta) en los que habrán de navegar, se diluyan en el
aire como las pompas de jabón. Con la ilusión no se juega.

Querido Javier, me aventuro a hacer un comentario sobre tu escrito con el animo de de responder al estimulo que has provocado en mi, y dado que, tus impresiones son impecables, confieso que me siento perturbado por tu destreza emocional y moral. Lo verdaderamente gratificante es que afortunadamente hay personas como tu en las que uno encuentra un refugio donde morar. Gracias por compartir con nosotros tus emociones e invito a tus lectores a que no se dejen intimidar por tus palabras y salgan de su armario mental y se manifiesten. Un abrazo.
ResponderEliminarEsto si que es un brote verde!...que habrá que alimentar para que crezca, no?.
ResponderEliminarUn abrazo.