domingo, mayo 27, 2012

LA RAE YA TIENE QUIEN LA LIMPIE


CARME RIERA / ACADÉMICA DE LA LENGUA

 “Las monjas creían que era tonta del bote”





08:20 h. El País, domingo 27 de mayo de 2012. Maldita manía la mía la de empezar a leer el periódico al revés. En la contraportada, entrevista de Karmentxu Marín a Dª Carme Riera, nueva académica de la RAE. Intento concentrarme en la secuencia “pregunta- respuesta” pero la foto de cabecera no me deja, me subyuga y me arrea un castañazo neuronal que me arroja arrebatado sobre las teclas del portátil. La foto, realizada por Bernardo Pérez, es la foto de una señora de mediana edad que, con una complaciente sonrisa, LIMPIA LOS CRISTALES DE LA RAE ARMADA CON GUANTE AMARILLO Y ESTROPAJO MERCADONA EN LA DIESTRA Y ESCUDADA POR UN CUBO GRIS DEL TODO A CIEN, QUE ELEVA CON ORGULLO PARA QUE ENTRE EN EL ENCUADRE DE ESTE PLANO MEDIO. ¿Ein? Debe ser un error, qué disparate, ilustrar la noticia del nombramiento de una mujer como académica poniéndola a fregar los cristales. Y en El País, ¡qué locura! Será una auxiliar de limpieza ultimando la transparencia de tan alta institución lingüística. Leo el pie de foto: “La mallorquina Carme Riera, nueva académica de la RAE, LIMPIANDO Y DANDO ESPLENDOR A LA INSTITUCIÓN” Pues no, no es un error: es una decepcionante barbaridad.

                La imagen fagocita las palabras. Que más da que luego despunten algunos guiños feministas políticamente correctos durante la entrevista. El pescado ya está vendido con la primera impresión: a la Riera la han honrado con el título de Limpiadora de la RAE Vestida de Domingo. Si de todas la opciones creativas existentes para ilustrar este artículo, esta ha sido la seleccionada por el equipo responsable de esta sección, me aterra pensar cuáles serían las demás: ¿la Riera supercomplaciente mientras les sirve el té a los señores académicos vestida de mucama?; ¿la Riera hacendosa fregando el suelo de rodillas mientras los señores académicos dejan caer la ceniza de sus orondos puros sobre sus agrietadas manos? Nada más efectivo que un cubo y un estropajo para sabotear la credibilidad de una mujer que accede a un puesto de prestigio social o intelectual. Si a la sra. Merkel la fotografiaran así en el transcurso de una Cumbre Europea, otro gallo nos cantaría los viernes de cada semana.


        Y lo más decepcionante es que de los tres implicados directamente en esta ¿inconsciente gracieta retrógrada?, fotógrafo, entrevistadora y entrevistada- Bernardo, Karmentxu y Carme- dos sean mujeres. ¿Qué os pasaba por la cabeza cuando ideabais que en vez de pluma, papel y tinta, lo más representativo en una mujer académica eran guante, estropajo, cubo y espuma? ¿Qué cigarrillos de la risa habíais fumado los tres para que os pareciera cojonudo, o gracioso, o pertinente engendrar tal despropósito? Sra. Riera ¿tal era el subidón de ego que turbó su mente permitiendo que se traicionara a sí misma? ¿Esa es la imagen que quiere dar a su familia, a sus lectores, a la sociedad en general? ¿Es usted consciente de que con la actitud plasmada en esa foto, el titular de su entrevista “Las monjas creían que era tonta del bote” queda corroborado, Monjas- 1, Carme- 0? Y se lo pregunto sin acritud, desde el máximo respeto, proponiéndole humildemente que esta atropellada entrevista alternativa le arree el mismo castañazo neuronal que he sufrido yo esta mañana.

          El daño que infringe la difusión de este tipo de semblanzas, aparentemente sin importancia, a la imagen que de la mujer subyace en el subconsciente colectivo es más agudo cuanto menos extrañeza producen y con más naturalidad aparecen asociadas inexorablemente al sexo femenino. Por eso adquiere tanta relevancia que se realice desde un medio de comunicación como El País, de forma tan gratuita, tan innecesaria, tan irresponsable y tan incongruente con su presunta línea editorial, salvo que se trate del primero de una serie de artículos sobre los trucos domésticos y otras artimañas que los miembros de la RAE aplican en sus tareas domésticas. Así, la semana que viene espero encontrarme a José Luís Gómez pasando el aspirador a la exquisita tapicería de los sillones o a Pérez -Reverte planchando las almidonadas camisas y vaporosas blusas de académicos y académicas. Solo así podré pensar que la dignidad de Dª Carme Riera sigue intacta y que la integridad profesional de los responsables de esta contraportada no es tan solo presunta.


                                                                                 Javier Aldeguer
               
                 

  

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